martes, 13 de octubre de 2015



Iniciamos la Catequesis de Confirmación: a partir de 5º y 6º de 

Primaria (10/11 años; 11/12 años),el dia 18 de Octubre a las 12,15 

en los salones parroquiales

Mc 10,17-30: LLAMADA A UN HOMBRE RICO



Hay muchos que dicen que todo es cuestión de economía, que lo importante, lo verdaderamente importante es el bienestar material; el dinero, en definitiva. Y se engañan, porque no sólo de pan vive el hombre. Los bienes son necesarios, importantes y buenos, pero no bastan. No basta la economía ni poner toda la confianza en el dinero y en las cuentas.

Hay muchos que dicen que ni roban ni matan, que no hacen el mal, que no han cometido delitos de estafa ni son corruptos ni defraudan. Y con eso ya está. Y es verdad que la ley natural nos dice que no hagamos el mal, que no hagamos a otro lo que a ti no te agrada. Pero no basta. No basta con no hacer el mal.

Un hombre rico y observante de la Ley de Dios preguntó a Jesús qué tenía que hacer para “heredar” nada menos que la vida eterna. Y, para mostrarse en buena figura y congraciarse con él, le adula llamándole “maestro bueno”.

Jesús comienza por ponerle en su sitio: sólo Dios es bueno. El hombre es imagen y semejanza de Dios y, sólo por eso, es bueno. Y a continuación le cita la segunda tabla del Decálogo, la parte que se refiere a las relaciones humanas. Son mandamientos, por así decir, negativos: no hagas el mal. Eso el hombre rico puede decir con orgullo que lo ha cumplido desde su juventud (lo que implica que ya no era joven).

Hay una mirada intensa y espiritual de Jesús hacia ese hombre, un discernimiento certero y sobrenatural: le falta algo, algo “positivo”. Tiene un impedimento, un obstáculo secreto del que, en el fondo, el rico es conocedor. Jesús “movido por amor a él” le señala lo que le falta: el amor a los pobres, la libertad de las riquezas materiales, el desprendimiento radical de todo lo que no sea Dios. No hay ningún otro Dios, ni siquiera el dios de este mundo: el dinero.

“Vete, vende cuanto tienes y dalo a los pobres. Luego sígueme”. Pero este hombre rico no está dispuesto, no quiere, no se esperaba esa palabra ni esa llamada a seguirle así, radicalmente, sin nada que no sea él mismo y Dios. Y había una razón: “tenía muchos bienes” y, por eso, se entristeció y se enfadó. Este hombre lo tiene todo, menos lo único necesario: la libertad interior que da el amor verdadero. En el fondo, muestra una gran inseguridad y tristeza. Tendrá cosas, pero no alegría.

Quería heredar la vida eterna, pero conservando su amor al dinero. Imposible. Sin embargo, “la herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre”. La vida se gana dando la vida. La donación de sí y el desprendimiento de todo lo demás es el camino de la vida eterna.


El hombre rico rechaza la llamada del Señor. ¡Qué difícil es para el mundo opulento aceptar y vivir el Evangelio! Se muestran tristes y enfadados precisamente por su propio rechazo. Pensamos que seríamos capaces de hacer cualquier cosa para demostrar lo buenos que somos. Es más, lo intentamos. Pero qué rápidamente comprobamos que no podemos desprendernos de nuestros idolillos y baratijas: el dinero, el prestigio, el poder, el ser más, la imagen… ¡Tantas cosas! Tenemos tantas cosas a las que nos aferramos y que no nos dan la alegría, que caminamos por la vida tristes y apesadumbrados. ¿Puede un camello, y además cargado de cosas, pasar por el ojo de una aguja? No; pues tampoco el hombre materialista podrá entrar en el Reino de Dios.

Jesús seguramente quedó decepcionado por la respuesta del hombre rico. Esperaba de él otra cosa vista su ansiosa actitud inicial. Pero comprobó, una vez más, que la seducción de las riquezas y del mundo impide a los hombres vivir como hijos de Dios. Es necesaria la gracia de Dios para vencer la concupiscencia del hombre, ese afán, esa avidez, esa fruición que busca saciarse sin lograrlo nunca.

La pobreza de espíritu es absolutamente necesaria para seguir al Señor y entrar en su Reino. Los pobres de espíritu, los humildes, son bienaventurados porque heredarán la vida eterna. La puerta que conduce a la vida es estrecha y el camino angosto.

En realidad, nada se pierde siguiendo a Jesucristo, sino que se gana todo, pero “de otra manera”. Siguiendo a Jesús, la familia es “otra” que la familia mundana, los bienes son “otros” que los bienes mundanos. La fraternidad hacia todos, aunque no sean parientes de sangre; compartir los bienes con los demás, aunque no sea debido; tener un corazón libre y generoso; no hacer el mal, sino hacer el bien incluso a los que nos quieren mal; todo eso, es una ganancia inmensa, una riqueza centuplicada sobre la sola riqueza material.
Todos tenemos algo que compartir y apegos de los cuales debemos liberarnos para alcanzar la libertad del corazón para tenerlo disponible a la fraternidad. Tenemos nuestra inteligencia, tiempo, paciencia, compasión, cariño y habilidades, con los cuáles podemos hacer el bien a los demás, hacernos imitadores de la bondad de nuestro Padre Dios y liberarnos del dinamismo de nuestro ego que nos hace encerrarnos en nosotros mismos, olvidarnos de los demás y frustrar nuestra vocación cristiana.




viernes, 2 de octubre de 2015

ANUNCIO INICIO DE CATEQUESIS

POSCOMUNIÓN





Empezamos el nuevo de curso de catequesis con ánimos renovados. Os indicamos la fecha, lugar y ue el material que tienen que llevar a la misma los niños de poscomunión


  • Día 18 de Octubre
  • Hora:12:15
  • Lugar: Salón de la Parroquia
  • Material: 
    • Carpeta de  anillas A4
    • Lápices de colores
    • Tijera
    • Pegamento de barra
ANUNCIO INICIO DE CATEQUESIS
2º - 3º de Infancia 




Empezamos el nuevo de curso de catequesis con ánimos renovados. Os indicamos la fecha, lugar y el   material  que  tienen que llevar a la misma los niños de segundo y tercer año


  • Día 18 de Octubre
  • Hora:12:15
  • Lugar: Salón de la Parroquia
  • Material: Libro Catecismo “Jesús es el Señor"
    • Carpeta de  anillas A4
    • Lápices de colores
    • Tijera
    • Pegamento de barra

ANUNCIO INICIO DE CATEQUESIS
1º DE INFANCIA



Empezamos el nuevo de curso de catequesis con ánimos renovados. Os indicamos la fecha, lugar y  el material que tienen que llevar a la misma los niños de primer año a partir de 1º de primaria (6 años)


Día 18 de Octubre

Hora:12:15

Lugar: Colegio de las Dominicas

Material: Libreta anilla A4
                Lápices de colores
                Tijera

                Pegamento de barra


sábado, 5 de septiembre de 2015

Comentario al Evangelio del Domingo 6 de Septiembre del 2015

¡EFFETÁ!
Mc 7, 31-37



Tiro y Sidón se encuentran Líbano. La Decápolis está al este del Mar de Galilea. En lo que coinciden esas regiones es que son todas ellas tierra de gentiles en la periferia de Israel. Zonas en donde posteriormente surgieron comunidades cristianas. Anticipa, pues, la llegada del Evangelio a los gentiles paganos y la misión de la Iglesia a todas las naciones.

De hecho, el sordomudo era un pagano. En el Antiguo Testamento, varias veces se dice que los paganos son como sordos (embotados, torpes) por su insensibilidad hacia la palabra de Dios. Is 35, 5-6 anuncia que “los oídos de los sordos se abrirán” y “cantará la lengua del mudo”. En nuestro caso, es conducido a la presencia de Jesús por otros. No puede ir por sí mismo. Hay entonces un encuentro personal, íntimo, a solas, de Jesús con esa persona. Sólo así puede realizarse verdaderamente el milagro que transformará la vida y la personalidad de ese hombre. Tenemos así una descripción de todos aquellos que en la Iglesia serán conducidos por otros hasta Jesús, para que él les hable y libere. ¡Cuántos evangelizadores, catequistas y misioneros han desarrollado y desarrollan este mismo servicio!

El evangelio nos describe también las acciones de Jesús, que parecen aludir a un exorcismo: metió sus dedos en sus oídos, como abriendo un camino para expulsar al demonio, y escupió. En la antigüedad la saliva, especialmente la de las personas carismáticas, era considerada un remedio terapéutico. Creían que, al brotar de su cuerpo, contenía poderes sobrenaturales, que podían ser benéficos o dañinos. Escupir a alguien tuvo un significado maléfico (a Jesús le escupirán durante su arresto y juicio), mientras que chupar las heridas era considerado curativo. Dado que Jesús aparece como alguien dotado de poder divino, se consideraba que su saliva contenía un poder de curación y un poder destructor de las fuerzas malignas.

Además, Jesús suspiró. No está claro el significado de ese suspiro. San Pablo dice que el Espíritu Santo intercede por nosotros con “suspiros” o gemidos inefables (Rom 8,26). Como Jesús que “eleva los ojos al cielo”, en actitud de súplica al Padre.

“Ephphatha” es palabra aramea, que el evangelista san Marcos conservó en la lengua original por su creencia en el poder de las palabras de Jesús. Los oídos del pagano quedaron abiertos para escuchar la palabra de Dios y su lengua liberada, desatada.

Pasó así a convertirse en una palabra y un gesto de la liturgia bautismal. El hombre recibe la revelación de Dios en Jesucristo que le conducirá al bautismo. De esta forma, queda liberado del Maligno y abierto a la acción de la gracia en él, por el poder de la Palabra de Cristo y los sacramentos.


Todo lo hace bien, nos recuerda la conclusión de la obra de la Creación en el libro del Génesis cuando Dios vio todo lo que había hecho y era todo muy bueno. Y también el discurso de san Pedro después de Pentecostés diciendo que Jesús “pasó haciendo el bien” y curando a los oprimidos por el diablo. Jesús está creando un mundo nuevo por su poder que vence al mal.

En los gestos de Jesús, que la Iglesia ha conservado dentro de la liturgia bautismal, hay un profundo simbolismo. El hombre, cada uno de nosotros, nos encontramos incapacitados para escuchar a Dios y al prójimo. Estamos encerrados en nosotros mismos, sumidos en nuestro pequeño mundo auto-referencial, sin poder salir de nuestras preocupaciones. Incluso cuando somos religiosos y hablamos con el Señor en nuestra oración, no nos ocupamos más que de nosotros, sin abrir nuestros oídos a los que el Señor nos está diciendo a través de su palabra y de tantas personas y acontecimientos que son una llamada potente de Dios. Por eso, tenemos la sensación de estar hablando solos.


Revivir y reavivar la gracia recibida en el bautismo es quizá la llamada más urgente en nuestro tiempo. La Iglesia tiene hoy una misión como la de aquellos que recibieron el Evangelio de san Marcos: llevar de nuevo a los hombres, sordos y mudos para escuchar al Señor, de modo que puedan tener un encuentro liberador, íntimo y personal, con Jesucristo. Eso es lo importante, lo único necesario. Sólo así la Iglesia podrá ser como recreada en una Iglesia viva y fecunda, en esta vieja Europa neopagana que languidece y se va entorpeciendo y debilitando espiritualmente cada vez más. 

Don Fernando Llenin Iglesias 

Evangelio del Domingo 30 de Agosto del 2015



LAS MANOS IMPURAS
Mc 7,1-8.14-15.21-23



Los fariseos fueron un movimiento político-religioso judío que se caracterizaba, entre otras cosas, por realizar una exacta y precisa interpretación de la ley mosaica. Eran de “estricta observancia”. San Pablo, cuando dice que él fue fariseo, se llama a sí mismo “fanático” e “irreprochable” en el cumplimiento de esa ley. Los fariseos eran escrupulosos en el cumplimiento de reglas y normas de pureza, diezmos, observancia del sábado y días santos, matrimonio y divorcio, así como formas propias de oración y de vida comunitaria. Pensaban que sus enseñanzas, aunque no se encontrasen literalmente en el texto bíblico, eran deducibles del mismo.

En Mc 7,1 se narra que “los fariseos y algunos de los escribas procedentes de Jerusalén” se acercaron a Jesús. Jesús y los fariseos coincidían en el deseo de que todo Israel, y no sólo una minoría intelectual y privilegiada o una secta apartada de los demás, cumpliera la voluntad de Dios contenida en la Ley y los Profetas. El debate polémico entre Jesús y los fariseos era más práctico que teórico.

Mc 7, 1-23 es el pasaje evangélico más extenso sobre la disputa de Jesús en relación a las reglas de pureza. Básicamente el texto tiene dos partes: 1-13, referido a las manos impuras y la tradición de los antepasados, y 14-23 sobre la enseñanza de Jesús acerca de qué es lo que verdaderamente hace impuro al hombre, si lo que entra de fuera o lo que sale de dentro.

Los judíos se lavan las manos antes de la oración y oraban antes de comer. Por tanto, debían comer con las manos lavadas. La cuestión era que habían visto a algunos discípulos de Jesús comer con manos impuras o no lavadas. Evidentemente, el responsable de tan impropia conducta sería el mismo Jesús. En su respuesta, Jesús utiliza dos argumentos: les acusa de hipocresía por ser tan observantes en una minucia, mientras se saltan, por ejemplo, un mandamiento tan importante como honrar padre y madre.

Entonces Jesús se dirige a la multitud y no a un grupo selecto y minoritario como los fariseos. A ellos les enseña qué es lo que verdaderamente hace impuro a un hombre: lo que sale de él, lo que brota de su corazón. De ahí surgen las malas acciones, los malos pensamientos y las malas actitudes, que Jesús ejemplifica en lo que se llama un “catálogo de vicios”

La clave de todo está en la consideración del “hombre impuro”. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda hacerlo impuro (alimentos o adherencias); lo que sale del hombre, sólo eso puede hacer impuro al hombre (su “corazón”).

La polémica de Jesús con los fariseos, sin embargo, tiene su centro en torno a la “tradición de los antepasados”. El comer con manos impuras es sólo la ocasión para la discusión. Es una discusión sobre el valor de las “tradiciones”, frente a lo esencial: los mandamientos. Jesús llama a los fariseos “hipócritas”, actores que fingen cumplir la voluntad de Dios, pero, en realidad, están muy lejos de Él.

Una hipocresía que es la expresión de una profunda enfermedad espiritual. El corazón se ha separado de Dios y han vaciado la palabra de Dios sustituyéndola por tradiciones humanas. Pretenden honrar a Dios sólo con los labios, es decir, con la comida.

Jesús desmonta el criterio neurótico sobre la impureza ritual que dice que tocando una cosa o una mano sin lavar pueda hacer impuro a alguien. Hay ciertamente una fácil perversión religiosa que se muestra obsesiva con prácticas ritualistas o moralismos superficiales que desvirtúan la esencial relación del hombre con Dios y con los demás, centrándose en los externo y superficial. Por eso, Jesús llama la atención con una llamada insistente: “¡Escuchadme todo y entended esto!” Nada es impuro en sí mismo. ¡Dejad los escrúpulos! Lo importante es el “corazón”.

La palabra de Jesús resuena como la palabra de los antiguos profetas. El corazón indica el núcleo esencial de la persona, el centro mismo de donde brotan los pensamientos, los sentimientos, las intenciones y las acciones. La impureza está ligada a la injusticia, a la impiedad, a la falta de amor, a las acciones malas y egoístas.

Don Fernando Llenin Iglesias